Llegamos al edificio CNBDI, el más importante a nivel internacional, y con exposiciones de cómic durante todo el año. La impresionante fachada la diseñó Roland Castro, un conocido arquitecto francés.

Aquí hemos venido para presenciar el coloquio
Thinking out comic book art, en el que participan los dibujantes Scott McCloud, Benoît Peeters y Thierry Groensteen. A la entrada de la sala nos ofrecen unos auriculares que traducen simultáneamente al francés o al inglés. Anoté algunas ideas de los participantes de la mesa redonda:
- [Scott McCloud]: Para crear un buen cómic se necesita una gran inteligencia.
- [Scott McCloud]: Es difícil definir el cómic. Los dibujantes de este arte suelen trabajar cerca de los límites con otras formas artísticas.
- [Scott McCloud]: No deberíamos rechazar ninguna definición del cómic. Cada una puede adecuarse a distintos propósitos.
- El cómic es quizás uno de los medios más difíciles de analizar, uno de los motivos de esto es su carácter multidimensional. Benoît Peeters respondió que, en realidad, cualquier arte es difícil de analizar y que, además, los críticos son perezosos. Añadió que otras formas de arte son también multidimensionales (así, las novelas incluyen ritmo, suspense, técnicas narrativas…). Por ejemplo, de las obras de Shakespeare se han realizado distintas versiones cinematográficas, todas diferentes unas de otras y distintas del original: ninguna de las versiones es la definitiva (debido a que son obras complejas y que admiten distintas interpretaciones y escenificaciones).
- Cuando el cine nació, surgió en seguida la crítica cinematográfica. Esto no ocurrió con los cómics, con los que hubo que esperar mucho más. De todas formas, los cómics también pueden compararse con el teatro.
- [Scott McCloud]: Los cómics estadounidenses comenzaron con un formato parecido al del teatro. Algunos aún continúan con ese estilo (es el caso del libro de McCloud Entender el Cómic). Así, por ejemplo, los personajes miran al lector cuando hablan, se dirigen a él. Este parecido con el teatro también está presente en las últimas obras de Will Eisner, donde cobra importancia el fondo y no se permite al lector adentrarse en la acción. Por el contrario, en el manga hay un sentido de participación del lector, de experimentar el mundo desde dentro. Por ejemplo, si queremos dibujar un chaval viajando en moto, un estadounidense suele añadir unas cuantas líneas cinéticas, mientras que en el manga japonés TODO el mundo alrededor del motorista se mueve: al lector le da la sensación de que viaja con el motorista. [Eva]: fijaos en la separación que hay en el teatro entre actores (allí arriba, en el escenario) y público. Es como si hubiera un cristal separando ambas partes, y además esto mitifica a los actores. Esto era distinto, por ejemplo, en el teatro griego, donde las gradas con público rodeaban a los actores (democracia para todo, ché). Esto me lo contó Nieves ^_^
- [Benoît Peeters]: Generalmente se suele comparar el cómic con el cine. Algunos cómics tratan de parecerse a las películas, pero no logran transmitir el carácter y la atmósfera de éstas. Según Peeters, los cómics genuinos, los que no intentan ser otra cosa distinta, son verdaderas formas de arte.
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